revista cultural alKimia


Alkimia

Revista Cultural Alkimia / Número 1 / El Salvador, Centro América / 2001

Menen Desleal: la maduración del cuento en El Salvador

Por Salvador Canjura

Se ha aceptado que Salarrué es el escritor que funda el cuento moderno en la literatura salvadoreña. Es él quien sienta las bases que los cuentistas posteriores desarrollarán, abordando distintos estilos y corrientes. Así como José María Méndez es uno de los primeros que explora el ambiente urbano en sus relatos, podemos decir que Álvaro Menén Desleal es quien lleva el cuento salvadoreño por caminos hasta entonces muy poco explorados, presentándolo a los lectores como un producto con mucho vigor y atractivo.

En efecto. Es Menén Desleal quien aborda con mejores resultados el género de ciencia ficción dentro del cuento. Baste recordar los textos "Los vicios de papá" y "El génesis según Pascal" para tener una clara idea de la maestría alcanzada, siendo capaz de conturbar al lector con historias situadas en mundos distantes, pero que son un reflejo de la sociedad que las ha parido, muy al estilo de Bradbury. Es hasta Menén Desleal que el cuento adquiere un tono desenfadado, más punzante y cercano al lector urbano, que es el polo donde se consume casi por completo la literatura en el país. La tensión se eleva al máximo en sus textos, la sorpresa acecha en la última línea, arrebatándonos un hondo suspiro de asombro.

Junto a la narrativa de ciencia ficción, Menén Desleal trabaja de manera notable los temas relacionados con culturas lejanas, como por ejemplo la china. Sus cuentos ambientados en el país asiático, en sus reinos feudales, son una muestra palpable del grado con que Menén Desleal ha estudiado esta cultura. No es sólo la utilización de nombres o lugares, sino también el reflejo de una sociedad donde la sabiduría, la experiencia y la paciencia son virtudes más apreciadas que en nuestro continente. En el cuento "El venado y el sueño", un juez tiene que resolver una disputa por un venado en la que dos hombres se enfrascan, dejándonos un sensación de sabiduría a menudo relacionada con el filósoto Confucio, al haber encontrado una solución más allá de las leyes, sin dejar de cumplir con la justicia.

La ruptura.

Como miembro de la generación comprometida, Álvaro Menén Desleal comparte algunas de las características de los escritores que pertenecieron a este grupo, tales como la introducción al país de escritores hasta entonces desconocidos, la búsqueda de nuevos caminos en las letras nacionales y la demolición de los cánones hasta entonces consagrados. La generación comprometida también dejó su huella en la narrativa. El cuento no será el mismo en El Salvador luego de Menén Desleal, quien se encarga de impulsar el género hasta rescatarlo del relativo olvido en que se había mantenido durante muchos años. Es hasta la última década del siglo veinte que se ha visto en el país el producto de esa semilla. La narrativa salvadoreña tiene ahora una gran cantidad de expositores.

Siempre Álvaro.

No pocos consideran a Menén Desleal el mejor cuentista del país -incluyéndose él mismo-. Es una cuestión difícil de dilucidar. A fin de cuentas, que lo sea o no, terminará careciendo de importancia. Su trabajo es trascendente, y eso basta para tomarlo en cuenta y estudiarlo. Siempre sabremos volver a sus cuentos y padecer de vértigo a la orilla del precipicio al que nos aproxima, siempre tendremos la duda que provoca el no saber si hemos cazado un venado en el bosque, o si hemos soñado con tal proeza.

En posteriores trabajos, Menén Desleal ha descrito también situaciones grotescas, que provocan una sensación de ahogo y desazón en el lector. ¿Es quizá un método para reflejar el absurdo de la sociedad actual? Probablemente. La fuerte personalidad del escritor, su costumbre de levantar polémicas, deberían servir como parámetro para saber qué esperar de sus trabajos. Es cierto que su pluma ha disminuido su actividad, en comparación con años anteriores. Sin embargo, también es cierto que la cuentística actual le debe mucho. El abanico de temas que abrió a los escritores y la audacia -algunos dirían desparpajo- con que desarrolla sus ideas sirven ahora de modelo para las presentes creaciones nacionales.

Volver a la portada